viernes, 4 de octubre de 2024

Dimisionaria dentro del érebo.

Lamentable la idea de la realidad que nos aborda en estos instantes de vida, insignificantes hacía el universo y tan pesadumbrosos para la era de nuestra humanidad en la tierra.

No eran tan disparatadas mis afirmaciones anteriores, vivimos unos momentos de autoritarismo fundamentado en el castigo, perpetrado por un psicópata  aposentado en el gobierno, que vive todos los días preguntandole al espejo; cuál es el más bonito, mientras el rebaño bala, sin saber a dónde correr o simplemente vive pastando.

Condeno totalmente la decisión implantada por el gobierno, de limitar más en sus funciones, a las fuerzas de seguridad del estado, ese nuevo decreto en contra de las actuaciones de los policías, manda un mensaje directo a los delincuentes; señores delincuentes, campen y hagan a sus anchas, la policía en este país estimará pedirles perdón y arrodiyarse, porque ustedes son un sector desfavorecido de nuestra sociedad y pueden mearse en la cara de nuestros ciudadanos, pueden violar a nuestras mujeres y niñ@s, pueden insultar y amenazar a nuestra policía, pueden robar y linchar a nuestros ancianos, pueden apropiarse de nuestras viviendas, pueden matar y decapitar a nuestros hombres y encima les pagaremos una cantidad sustanciosa, de dinero mensualmente, que pagaran con sus impuestos esas mismas personas a las que torturan.

 Desde luego, no se puede ostentar ser mayor hijo de la gran puta que el presidente del gobierno pedrito de los palotes. Por descontado que pasará a la historia como el presidente que se cargó su partido político, pues está haciendo un esfuerzo sobrehumano en despertar a toda la población española, ya que es cuestión de tómbola, que nos toque un machetazo a cualquiera y en cualquier lugar de España: Euskadi, Cataluña, Galicia, Canarias...

Sí, la situación que vivimos en estos momentos en España y sus comunidades es precaria en cuanto a seguridad ciudadana, que es a lo que me vengo a referir, quieren un pueblo que viva en la incertidumbre, en el miedo y en la indefensión. Oscuridad total.

El respeto a la autoridad no se puede negociar, no se puede perder, el mundo está demasiado lleno de personas anormales que harán lecturas erróneas al respecto, generando caos, desánimo y desapego, en las personas que desempeñan, las funciones de las fuerzas del orden del estado.

Me posicionó en esta opinión, porque creo en un mundo coherente, en el que el cielo debe de ser azul y no teñido de lágrimas rojas, como se pretende.