viernes, 5 de diciembre de 2025

Darío.

  Coronel en los apogeos de su vida, simpático y risueño, cautivador, un hombre culto y con profundidad, me enamoro al primer instante, tan, tan diferente de los comunes, tan desigual.

Su mirada tan viva, como solo un policía adiestrado es capaz de cultivar y supongo que eso no se aprende sin más, sino viviendo de la experiencia.

Me regaló una sonrisa y su palabra,  con ademanes humildes , honrado y honesto, que honor y que suerte la mía.

Innovare animam mean.

 
Y de esto va lo que escribo. Galicia y sus dinámicas, que putísima vergüenza me da España,  ¿Qué pasó?, en lo personal, a mí no me acontece  nada de nada, el tiempo quizás y nuestra distancia.

Joder que en España no atienden a los ancianos como debieran, ni a las personas dependientes, me lleva mal.  Hostias, a puertas del nuevo año 2026 que la mierda de gobierno que tenemos no funcione en esto. Señores fallamos todos y todas, funcionarios, policial, fruteros, vagos, ladrones, amas de casa, somos una misera pantomima.

Por esos callejones oscuros y aciagos  los abandonan en la fila de la muerte, pedazo de cabronas que se venden por un puto sueldo al demonio de su ignorancia.

Dejadme despotricar, por que es lo que necesito, explayarme con tertulias estreñidas, para soltar lo que llevo conmigo ahora, y relatar los acontecimientos, ya después me juzguen ustedes.

 Aquí en las residencias hay mucha cabrona, se maltrata a los ancianos y las directoras no lo saben pero cuidado,  muy malamente tiene que ejercer esa directora las directrices o al menos mis expectativas miran por encima, valga decir que no soy nadie pero si quien.

Hoy una desgraciada, pues no puedo nombrarla de otra forma,  perdió 900€ en una estafa  telefónica a la residencia y eso es muy lamentable, no lo celebro, pero cojona, no trabajas haciendo bocadillos, trabajas con personas, personas vulnerables y dependientes y la muy sorda antepuso lo suyo y los dejo sin comer.

Esa mala pécora a mí segundo día  en mi nuevo puesto de trabajo me castigó y siempre me digo, si te regalas así a una compañera de tales maneras ¿qué les darás a ellos cuando nadie te ve?

Pedazos de sucias del averno, la que menos te cuenta que en tal resi se les pega, y muy pocas denuncian.

En resumen mareas hostiles y algunas gentes humildes. Mientras tanto los funcionarios comen del estado y de tu trabajo y con esos menesteres, mientras, item miran hacia otro lado. Los funcionarios del estado Español  sois responsables y atended, que mañana seréis vosotros  serán vuestros cuerpos los que demanden cuidados y existen muchas diferencias en las cualidades y calidades.

 Cosas del karma que a nadie perdona mi favorece.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Apenas despierta la ciudad.


 ¿Y todas esas luces? Alumbrando como faros a los solitarios, a los noctámbulos, a los que trabajan en las frías noches de invierno.

El día tarda en venirse arriba, como los ánimos de todo un país, somos una granja en fase de prueba,  de cada tres tragamos seis y las cuentas no dan. El gobierno nos acorrala y nos roba, nos maltrata y sí piensas que: porque  el gobierno sea tú jefe o tu partido favorito, te vas a salvar, déjame que te cuente, que de aquí, desdé dónde estás a estar como en cuba no cuentan los kilómetros sino los días.

Frustra muchísimo que por unos miles de chalados huecos estemos todos tocados.

Me parece increíble  el hecho de que la ciudad despierte para seguir esclavizada y no despierte para exigir y luchar por su libertad.


Me preguntó muchas veces, cómo  algunas personas pueden vivir de tal manera,  conformándose con que les de igual estar todavía en la cueva y se consuelan con ver las siluetas pasar, plasmadas en la pared, alumbradas por la hoguera, es vomitivo, sin iniciativa, sin criterio ni juicio, sin pensamiento propio. Son como las plantas que crecen dentro de un invernadero, sus cerebros estan envueltos en un turbulento torbellino de engaño, frustración y carcomidos. En esos casos si que abogó por la posesión, pues lo están, están poseídos por un ente corrupto que los hostiga a no darse cuenta de las cadenas que los amarran. Pobres incompletos que a su vez tutelados y dirigidos como borregos, dominan las mareas.

  
¿Para qué vivir entonces? Para ser alimento, para ser consumido, siento pavor y me desvela tan solo pensar que me podía haber tocado a mí esa enfermedad.