jueves, 4 de diciembre de 2025

Apenas despierta la ciudad.


 ¿Y todas esas luces? Alumbrando como faros a los solitarios, a los noctámbulos, a los que trabajan en las frías noches de invierno.

El día tarda en venirse arriba, como los ánimos de todo un país, somos una granja en fase de prueba,  de cada tres tragamos seis y las cuentas no dan. El gobierno nos acorrala y nos roba, nos maltrata y sí piensas que: porque  el gobierno sea tú jefe o tu partido favorito, te vas a salvar, déjame que te cuente, que de aquí, desdé dónde estás a estar como en cuba no cuentan los kilómetros sino los días.

Frustra muchísimo que por unos miles de chalados huecos estemos todos tocados.

Me parece increíble  el hecho de que la ciudad despierte para seguir esclavizada y no despierte para exigir y luchar por su libertad.


Me preguntó muchas veces, cómo  algunas personas pueden vivir de tal manera,  conformándose con que les de igual estar todavía en la cueva y se consuelan con ver las siluetas pasar, plasmadas en la pared, alumbradas por la hoguera, es vomitivo, sin iniciativa, sin criterio ni juicio, sin pensamiento propio. Son como las plantas que crecen dentro de un invernadero, sus cerebros estan envueltos en un turbulento torbellino de engaño, frustración y carcomidos. En esos casos si que abogó por la posesión, pues lo están, están poseídos por un ente corrupto que los hostiga a no darse cuenta de las cadenas que los amarran. Pobres incompletos que a su vez tutelados y dirigidos como borregos, dominan las mareas.

  
¿Para qué vivir entonces? Para ser alimento, para ser consumido, siento pavor y me desvela tan solo pensar que me podía haber tocado a mí esa enfermedad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario