Era la hora de comer, sobre las dos cuarenta y cinco, lo que vi hizo volar mi imaginación, siempre voy de sobras y despilfarrando pensamientos, un hábito, una afición y muchas cosas más, (entretanto y lo poco me entretiene).
Tres furgonetas, una con logo de empresa, (la grande) y dos más pequeñas de color blanco sin ningún logotipo, eran cuatro o tres hombres sin indumentaria de trabajo, (no lo vi bien) pero trabajando afanosamente, un quinto o cuarto personaje con chaleco naranja y vestimenta de trabajo azul, este último permanecía apartado del grupo de afanosos, mirando a su móvil nerviosamente, como un maniquí, la carga eran neumáticos nuevos apilados en montones, muchos montones que los cuatro o tres hombres introducían rápidamente en las dos furgonetas blancas. Todo podría ser fruto de la casualidad, de una avería en la primera furgoneta, un trasbordo de carga dentro de lo usual en una circunstancia normal pero algo me hizo pensar mal.
La primera razón que me hizo incurrir en las sospechas fue, si se te avería la furgoneta cargada de material, el que sea, no la mueves bajo un puente de una autopista, un lugar apartado, donde pasar desapercibido. Si puedes mover el vehículo hasta allí, pienso que no hay tal avería, tal vez un pinchazo pero la furgoneta grande no estaba descompensada.
Segunda razón, si llevas una carga de una empresa, al primero que avisas será a tu encargado para que gestione y solucione la situación y supongo que mandarían empleados y furgonetas de la misma empresa para realizar traslado de bultos a destino. Dudo que enviarán furgonetas particulares y personal vestido de calle. En el caso de avería, dónde estaba el servicio del seguro, ¿tanto se fían ahora?, es mucho dinerito en neumáticos, calculando por lo bajo quince mil euros. Al hilo de la avería y el seguro, tampoco creo que en destino de mercancía tuvieran una urgencia en recibirla, quiero decir; algo cuestión de vida o exit, si se tiene una avería en el transporte, supondrá unas horas de retraso en el recibirla, no nada más pero comprenderán que se tengan que cumplimentar bien los protocolos del seguro y de logística de empresa.
Tercera, la disposición e indumentaria de los actores, a su vez el lenguaje corporal, algo andaba mal.
Me puse a pensar... cuan-siempre, de más: ocupando la posición del conductor de la carga, el del chaleco naranja... (ademanes de mi ego empático)
Imagino; Todo hurto descarado es invisible.
Todos los meses traslado neumáticos de una posición a otra, no son largas distancias pero si entre las tres provincias, la suma en dinero de la mercancía es un pasta gansa y lo sé, para eso me he informado a lo largo de estos años, voy haciendo preguntas y sonsaco información a la chica de la oficina, ella es muy dada a hablar de más, y un pelín inocente, con cuatro halagos la tengo en el bote. Llego a la conclusión de que si hay un hurto, la carga está asegurada, con lo cual, la empresa no pierde, ahora toca elaborar el plan y el momento adecuado, es fácil pero arriesgado, no tengo que levantar sospechas sobre mi, la mejor hora es entre las dos y las tres, franja horaria de comida de los que andamos de repartidor en mi empresa, está vez no cogeré el ticket de comida, se me olvidará, pero pararé a comer quince minutos antes y así ganaré tiempo, mis cómplices estarán organizados y esperándome en el punto acordado, una zona baldía debajo del puente de la autopista, a esas horas también es el cambio de relevo de las patrullas y el terreno estará despejado, llevo un año planeándolo y mientras estoy en ruta he observado milimétricamente cada detalle y lugar. Tiempo limite de acción, hasta las tres del mediodía, pasada esa hora el riesgo aumentará, manejo el móvil nerviosa y me separó a una distancia prudencial, encargándome de que si alguien me ve le parezca una situación normal, cuestión de proyección y percepción, mi chaleco naranja disuadirla las sospechas y la evidencia descarada, también disipará a miradas curiosas. A las tres en punto, supuestamente estaré saliendo del comedor y avisaré a mí jefe del robo, para esos momentos mis cómplices estarán camino de Bilbo con los neumáticos y supongo que ya casi comprometidos a algunos espabilados mecánicos que no preguntarán si se les hace un buen precio, estás navidades celebraremos por lo alto.
Me dio por imaginar, ;)