Coronel en los apogeos de su vida, simpático y risueño, cautivador, un hombre culto y con profundidad, me enamoro al primer instante, tan, tan diferente de los comunes, tan desigual.
Su mirada tan viva, como solo un policía adiestrado es capaz de cultivar y supongo que eso no se aprende sin más, sino viviendo de la experiencia.
Me regaló una sonrisa y su palabra, con ademanes humildes , honrado y honesto, que honor y que suerte la mía.
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