sábado, 26 de abril de 2025

Rosa Quamessi.

Hay algunas veces qué me preguntó para qué tanta miseria humana?. Mires donde enfoques tú prisma, la ves, da igual el linaje, da igual la raza o lo que aparentan ser las demás personas, y me explico.

Para ello debo de remontarme a mis raíces, soy el *producto (Un cualquiera, me corregiría diciéndome; que soy su hija, pero no, estos perfiles no tienen hijos, sino cosas) de una psicópata y un narcisista, maltratadores los dos, psicológicos y en mi más tierna infancia físicos. Prueba superada y sin rencores, a la contra, a mi madura edad,  hoy puedo decir que he sacado partido de lo que me tocó vivir y aunque he sufrido muchísimo y el camino fue muy dificil: AUPA POR MIS VALORES, he conseguido ser auténtica, sincera, altruista, bondadosa, una gran persona, feliz, crítica, valiente, audaz, me he cuestionado todo y me he reconstruido miles de veces.

Jamás me dejé llevar por el odio, tan solo la mala leche, y eso es un valor poco común y sin preció. Antivalor habitual de las personas mediocres, las que no se quieren lo suficiente. No hay mayor riqueza que la de encender una tenue luz en el infierno y ver cómo lo llena todo, con sus matices, realzando las sombras y transformado la oscuridad. En cuanto a la familia de vida que me tocó compartir, he ganado, soy vencedora, siempre y más siempre, yo, venía con algo al nacer.

Toda esta lucha me ha desgastado muchísimo y lo reconozco, amperos miles me vienen a la mente. Que la gentecilla me sobra, no me siento con paciencia para nadie y es mi derecho.

 Ya no guerreo, ni juego al juego de otros, mediocres lo que la mayoría son, se traicionan a si mismos, cómo no lo harían conmigo, no busco, ni espero, no me sorprendo... no ansío, no deseo, ampero si los cumplo. Las cosas; están tal que así, que eres persona de bien; pues ole por tí, que te duele la planta de los pies; pues veré cómo caminas.
 
Las raíces de cada quien, por supuesto que son importantes pero si yo, he llegado hasta esta riqueza espiritual, caminando descalza  desde el infierno, no contemplo la escusa de que otros no puedan hacerlo. 

Cierro puerta a todo lo mezquino del servicio humano, en cualquiera de sus amplias y alejadas frecuencias.

Desde donde yo vengo, las personas del hoy son transparentes.

Game over. 



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