Me senté en el trono más mágico que existe, mi mirada cautiva de semejante obra de arte horadado en la roca, olvidado durante lustros, ¿quién lo creó, quién lo visualizó?.
Alguien hizo su uso exclusivo de contemplación de aquel lugar, hoy escondido y olvidado, ¿qué meditaba en esa soledad arropada por el bosque?.
Quise soñar junto a él, robarle un momento su señorial autoridad, quise ver lo que veía, sentir lo mismo y a destiempo, imaginé qué meditaba y conspiraba con el universo para salvar algún obstáculo, o sus contratiempos, sentí su energía lógica y radiante, percibí su esencia y le implore su ayuda.










No hay comentarios:
Publicar un comentario