jueves, 14 de mayo de 2020

Fonía ecuménica.








Prisión normalizada 15-05-2020

Puede ser una postura mental inusual aunque no inexistente, las palabras no fluyen de la pluma, la voz del viento ha cesado de propinar fonía a los sentidos, el encierro es largo y pesado quizás hoy más que nunca, el teclado arde y desgasta los garabatos de letras incrustados sobre cada tecla.

 Día a día, noche tras noche, se alimenta la nube de conversaciones que se repiten un sin fin de veces, arreglando el sistema sin mojarse los pies, encasillados como necios, con los ojos vendados y las manos atadas, la hedentina de este mundo irracional que nos engulle, alejándonos de todo y tan cercanos a las razones que nos enseñaron a ver, ese mundo que a su vez nos muestra su pálpito de desfallecimiento y por descontado una vez más no lo escucharemos.

Cuando escuches la música que emana del mundo, la que se pierde y recorre el cosmos, comprenderás quién es aquel que pretende baraustar el sentido de tu ser. Si hubo un tiempo en el que la humanidad estuvo más alejada de todos sus congéneres, ese fue el que nos tocó vivir a todos nosotros.


Condenados a subir eternamente en el carrusel de los descosidos, aprendimos a lavar las heridas que nuevamente se volvían a abrir, en los que solo algunos pocos tirarán del mantel haciendo rebosar sus copas repletas de corrupción, de más crueldad, esos que congelan tus sueños y delimitan tus decisiones.




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