miércoles, 8 de abril de 2020

Resina.




Llegó la inspiración mirando la luna a través de un binóculo, aquellos fueron tiempos difíciles, tiempos de confinamiento. Algunos lo vivían con mayor angustia, otros con arriesgada indiferencia y todos con muchísima incertidumbre.
El camino se cortaba allí, para comenzar hacia parámetros desconocidos y en sus cunetas; Solos, los dueños de pequeños negocios, perdían cordura y sugerían brío a los caminantes anónimos que pasaban fugaces sin respuestas en sus bolsillos.
El dolor de muchísimos, por las perdidas de sus seres queridos a nivel global, enlutaba las primeras iniciativas, cuando comenzábamos a subir por el frágil tobogán de cuerdas: lleno de chistes, de risas, de ignorancias, de multitud de negativas ante lo desconocido, ante algo que se nos iba escapando de las manos y el momento de bajarse del tobogán, parecía estar muy lejos, algunos no llegarían jamás a bajarse de él y otros caerían.
Y en esas soeces o profundas confusiones y mientras mirábamos la luna, nos abrazó la inspiración. Resina para el ordenado caos, resina para adherirte a la vida, resina para no perderse en la desesperanza…resina para confiar en que las cosas saldrán bien, por y para todos y todas. Suerte.























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