Millones y millones de almas, repartidas entre animales, humanos y plantas, todos respirando a la vez, el latido de un planeta que vaga perdido en el espacio.
Esas almas marcan su tiempo, tal vez y las voces y el ruido, dirigen su rumbo.
Almas que no saben que lo son, todavía no, millones de almas encerradas en sus pequeñas burbujas de sitio, de placer, de pena, de dicha, de olvidó o de muerte, quien puede imaginar cómo es?. Todas ellas con su pequeño o grande dolor, así como su felicidad también, agitan al planeta y lo hacen vibrar con diferente emoción.
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