sábado, 22 de julio de 2023

El verdugo y el espejo.

 

Debieron de pensar que andaba metida en algo turbio,  como delincuencia cibernética o terrorismo, estafas a gran nivel, que se yo pero sin duda muy turbio y que me comunicaba a través de mis escritos o mis fotografías, esa fue la sencilla razón por la que decidí no hacer ningún escrito, esa fue también la razón por la que me fui de todos los blogs donde estaba, por lo mismo que no quería comentarios en mi blog, me aísle hasta niveles inimaginables y teniendo en cuenta que internet era la única balsa que me salvaba, lo deseche.

Las cosas pudieron haber sido de otra forma pero nunca lo sabré, es extraño  llegar a pensar lo absurdo que me parece todo, me inquieta muchísimo rememorar mi tiempo robado, años de mi vida, lo que nunca será, lo poco que valgo para este sistema de mierda, pero me paro a pensar...y en verdad el sistema está regido y manipulado por personas imperfectas que llevan muy sucias sus botas y basura en sus bolsillos y que cobran dinero manchado con las lagrimas de los que no tenemos voz, de los que no somos nadie.

Duele? Pues claro que duele, duele mucho más de lo que me imaginaba que dolería, como si mi alma sangrará por las heridas y copara de agotamiento mi cuerpo, lo volviera pesado y tuviera la necesidad de gritar desde dentro, tan fuerte y tan profundo que con ese sonido pudiera reventar la puta vida.  Dios mío, cómo me gustaría escapar de esa sensación.

Está claro que existen muchas maneras de morir y de matar también, estoy muerta y perdida en el eterno purgatorio donde mis preguntas se pierden sin respuesta, esto es algo que no se supera, pero el día a día te obliga a continuar caminando, como un zombi, fingiendo que todo va bien, a veces me pregunto que hay de todas esas personas con las que interactuó cada día, que pensarían si supieran lo que he vivido, si lo supieran de verdad, si se pusieran en mi piel, que pensarían... Pero me limito a mirarles, lo pienso y sonrió, es algo absurdo.

Tengo ciertas secuelas de toda esta nefasta contienda, pienso que no es más que mi amada alma inconformista y  revolucionaria, pensarlo así, también es una manera de darme alivio, de quererme y amigarme conmigo misma.

Me pregunto: en cuántas de esas ocasiones en las que desperté tamañas, oscuras, sospechas, tuve la hoja de la guillotina rozando la piel de mi cuello y sin saber por qué?. En cuántas de esas veces la mano del verdugo se mostró dudoso y clemente conmigo y que fue lo que le hizo dudar?.

Al igual que yo hoy, el verdugo no reconoce su rostro en el espejo, yo por víctima y el por asesino.

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