Pena la mía al saber que nunca leerás estas palabras, no te conozco, no sé cómo te sientes o cómo analizas tus vivencias, ni la talla que caminas, ¿cómo te desenvuelves?. Que lástima, quizás existas a miles de kilómetros de mi en esta hostil esfera llamada tierra, ampero te hecho mucho los menos y te extraño, jopar y pienso cómo hubiera sido la vida cuantigo, uhmmm, sentir de menos tus abrazos, ¿y sí, no vives?, te pienso a veces, y más de muchas, invento en mi imaginación cómo sería consolarme en tus hombros o retozar a la madrugada, añoro y extraño tú aroma varonil. Mil inventos, te busqué y no te he encontrado, aún, todavía y el pozo.
Que poco justo me parece, que hay algunos muchos, muy válidos que perviven en las marismas del olvido y olvidados por los dioses del mismísimo cupido.
Cuasi con pequeños de los retazos de sabiendas de tu existencia, pensé conformarme, aunque no, ahy lado, creo que no me conformaría, pero esos litigios profundos se mudaron, sin descuido por la palleira, hace tantos años ya, que ni lo recuerdo.
¿Cómo sería nuestro hoy?, la oscuridad del pozo se burla de mí cuando le pregunto. Y sin respuestas pasa un día más y en mi existencia de preguntas sin respuestas.

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