Menteria si dijera que no he tenido la oportunidad de trabajar, la he tenido, me la dieron y me fui, yo y mi ego, nunca aprenderé a mirar hacia mi bolsillo.
Odilo, un hombre de edad madura, entrañable, dócil, dulce pero brutote, ciego y dependiente, mi talón de Aquiles, se me llenaron los ojos de lágrimas y duele al contar. Aquella hija de una hiena que me enseñó el primer día mis responsabilidades en la residencia, me recomendó ver, oír y callar, yo vi, oí y no me voy a callar, tres días aguante, aquí en Galicia hay maltratadoras en las residencias, se sabe y callan, y renuncie a un trabajo con perspectivas indefinidas y a poder cobrar paro, pero no por eso, eso no va ni me viene. Odilo ciego, mi rabia crece y la gran hija del demonio le hacía correr y sin explicarle a donde iba, a otra usaria la insulto y cuando yo me quedé a solas los pacientes me confesaron. NOOO. TE CRUJO EL MIERCOLES HJDP. Y veremos donde llego y a quien competen responsabilidades, voy a solicitar se voluntaria, van a flipar. A la guerra descalza voy. Y TÚ NO ME FRENES.
No hay comentarios:
Publicar un comentario